Hasta el mayor gigante de la historia empezó cabiendo en una mano. Todos los dinosaurios nacían de huevos, y lo que sabemos de sus nidos y sus crías es una de las partes más entrañables de la paleontología.
Huevos grandes… pero no tanto
La sorpresa habitual: los huevos de dinosaurio no eran gigantescos. Incluso los de los saurópodos más grandes rondaban el tamaño de un melón o un balón. La física manda: un huevo mucho mayor necesitaría una cáscara tan gruesa que la cría no podría romperla ni respirar a través de ella. Había huevos redondos, como los de los cuellilargos, y alargados, como los de muchos carnívoros.
En nuestras exposiciones, el huevo de dinosaurio gigante juega con esa idea a tamaño fotografiable: un clásico que encanta como photocall.
Nidos y colonias
Muchas especies anidaban en colonias, como hacen hoy los flamencos o las gaviotas: decenas de nidos juntos, excavados en el suelo y cubiertos con vegetación para incubar. Volvían al mismo lugar año tras año. Algunos carnívoros, como los ovirraptóridos, se han encontrado fosilizados sobre su nido, con las patas plegadas, protegiendo los huevos igual que un ave.
¿Buenos padres?
Depende de la especie. El caso más famoso es el de Maiasaura —su nombre significa, literalmente, “buena madre lagarto”—: sus crías nacían con las patas aún débiles, así que los adultos tuvieron que alimentarlas en el nido durante semanas. En el otro extremo, los saurópodos gigantes parecen haber sido más de “poner y marcharse”: muchos huevos y ningún cuidado.
De cría de mochila a coloso
Aquí está el dato más increíble: una cría de saurópodo nacía pesando unos pocos kilos y podía acabar superando las 30 toneladas. Es uno de los crecimientos más extremos del reino animal, miles de veces su peso al nacer. Las crías crecían deprisa, y más les valía: a esos tamaños “pequeños” eran el menú favorito de los carnívoros.
Verlo en directo (más o menos)
Las crías son las estrellas de cualquier exposición: nuestras marionetas de cría de T-Rex y de cría de velocirráptor permiten que un actor las mueva entre el público, y los niños las recuerdan durante años. Busca una exposición en tu ciudad.
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